El hijo enfermo de Bukowski. Presentación de…

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Por LPBenavides

Este texto fue leído en el lanzamiento de la Editorial Santiago Ander y del libro “Labios Ardientes” de Emilio Ramón, el viernes 02 de septiembre de 2016, en la mítica chichería “El Huaso Carlos”, Santiago, Chile.

Hola, buenas tardes – buenas noches, gracias por venir. Sin ser crítico literario, ni nada parecido, compartiré con ustedes mis opiniones, ideas y recuerdos que fueron surgiendo durante la lectura.

EL HIJO ENFERMO DE BUKOWSKI

Emilio Ramón, por los Ramones, banda de punk rock surgida del Ander neoyorquino, CBGB mediante, que también es parte importante del Ander chileno. Convengamos que nuestra cultura en general, está muy influenciada, nos guste o no, lo queramos o no, por la cultura gringa, forjándose esto principalmente en los años ochenta durante la dictadura.

Conozco a Emilio desde hace mucho tiempo, desde que éramos pendejos, pre y adolescentes, en esa época en que según Eddie Vedder, y su primera banda Bad Radio, estamos vivos y lo gritamos (i´m alive, se llama la canción):

“Me gusta beber cerveza

Me gusta hacer el amor

Me gusta jamear

Me gusta leer a Bukowski en pelota

Me gusta la conversación intelectual

Me gusta saltar como un loco

Me gusta sentarme muy quieto”

(Quizás a contemplar)

Desde aquellos tiempos ha pasado mucha cerveza bajo el puente, para resumir recurro al paratexto del libro…

“Emilio Ramón nació en Santiago en (y agrego: el orwelliano año de) 1984. Tiene estudios en lengua castellana y en literatura latinoamericana. Sus relatos han sido premiados en diversos concursos y publicados en revistas y antologías. “Labios Ardientes” es su primera novela”. (Pd: sus gustos no han cambiado)

Me imagino a Emilio sentado en una silla de hielo escribiendo con fuego, esperando que las letras tengan su desnudo paradójico, dejando a los personajes a la intemperie, ateridos y solos, para ver quiénes los seres humanos somos. Y así, como nos dice este libro, busquemos refugio, abrigo, en lo que sea, en otra persona, en otro personaje, en el cine, incluso en el porno, en el sexo, en el dinero, incluso en la traición, en la muerte, en el alcohol. Todo por unos “labios ardientes”. Y por qué no más, y es porque cada uno de nosotros es un mundo aparte, imposible de abarcar en su totalidad, máxime cuando a su vez somos abismos, como diría el poeta Claudio Bertoni:

“Lo que vemos pasar por la vereda

son abismos que conversan:

para no devorarse a sí mismos

para no desbarrancarse

para no despeñarse dentro de sí mismos

abismos que miran televisión

trabajan y tienen hijos

para exactamente lo mismo”

Mundos y abismos de Pablo Tapia (el protagonista), de Natalia, Gorila, Gloria, JP, Priscilla, Ramón, Geraldine, González, María, Almendra, el ex, el argentino y un sinnúmero de personajes del “lado B de los edificios y las caras bonitas, del capitalismo y el desarrollo”, los monstruos de Roberto Arlt.

Un libro donde lo bizarro, no lo valiente en castellano, sino “bizarre”, neologismo del inglés, que significa: “extraño, curioso, estrafalario, extravagante”. Lo raro. Es el motor de la historia, hermanos-marx-istamente hablando. El escenario es Santiago de noche, esa “otra” excitante ciudad. Han sentido esa adrenalina cuando conocen a alguien que les gusta o cuando están al borde de un precipicio… Mundos y abismos.

Además de muchos nombres de actores, actrices, sobre todo de ellas, directores y películas de cine. A ratos una atmósfera de surrealismo orgiástico. Las temáticas van y vienen, se entrelazan, desde el sexo, el dinero, la muerte, el suicidio, la noche, lo urbano, el submundo, la mentira, máscaras, doble estándar, soledad, iteración, locura, cordura, estética, ética, tética, arte, imitación, novedad, creación, presente, pasado, futuro, fracaso, éxito, amor, odio, realidad, fantasía, evasión, negación, certezas, dudas, ser, no ser, dejar de ser, esperar ser, moral, inmoral, amoral, autocompasión, existencialismo, anti psicoanálisis, aislamiento, marginalidad, invisibilidad, discriminación, apatía, rabia, deseo, pulsión, rutina, sorpresa, miedo, frustración, acción, contemplación, manías, obsesiones, presencias, ausencias, vivos, muertos, a punto, tres cuartos, desadaptación, inadaptación, pistolas, desorden, caos, machismo, explotación, explotación sexual, explotación laboral, explotación del hombre por el hombre, de la mujer por el hombre, del hombre por la mujer, explotación de todos por todos, miradas asesinas, traición, desconfianza, interés, mucho ruido, poco silencio, proyectos, ilusiones, sueños y esperanzas.

Pero por sobre todo esperanza, aunque “una esperanza oscura, abstracta, más bien suicida. Una esperanza fundada en una variación de la desesperanza, en la falta absoluta de salidas”. La Caja de Pandora abierta en medio de un cine porno, desatando todos los males del mundo y en donde lo único que queda dentro son las esperanzas de Pablo Tapia, sí, “Tapia”, esa pared antropomorfa donde se proyectan películas por doquier.

El nudo gordiano del protagonista podría resumirse en las siguientes dos frases: Con “luces inexorablemente apagadas” y “cuando logre enfocarme”.

Joven pseudoactor porno con ínfulas de director de cine que tiene la siguiente duda cartesiana: “existe la posibilidad muy cierta de que tras mi máscara no haya más que un farsante aterrado. Pero es mejor no pensar en eso”. Algo así como Pienso, luego me suicido.

Se me quedaba en el tintero algo protagónico, el copete, especialmente la cerveza. Tenemos un concurso: quien sepa cuántas veces se dice “tomar cervezas” en el libro, tiene como premio, una cerveza.

Que más hay en este libro. Un meta contexto de lo que se supone no está, pero que son los hilos invisibles que te conectan con la historia.

También hay humor “negro” literal (HNL). Ejemplos: “Stephen Hawking debería dar una de esas conferencias acerca del ojo del culo de Gloria”. Otro: “El límite entre la vida y la muerte es tan frágil. Y entre el éxito y el fracaso. Y entre la sanidad y la locura. Y entre la concha y el ojo del culo”. Podríamos agregar HNL oftalmológico. Lo raro. “Raro? Raro tenés el orto”, decía a propósito, Ricky Espinosa cantante de Flemita, en uno de sus discos.

Aquí, una “bonificación especial” significa que la necesidad tiene cara de puta vieja y fea (Gloria).

Aquí, una reemplazante de un trabajo, en realidad viene a reemplazar a un amor anterior y de una manera torturante (Natalia). A ratos recordaba el libro “La Condesa Sangrienta” de Alejandra Pizarnik y a su protagonista, Erzsébet Báthory.

Aquí hay un “ladrón de orquídeas” muy particular, que se mueve en un lugar “que funciona al revés”, y la reemplazante le recrimina que la vida se le va mientras él sólo observa, “es la conciencia de la muerte inminente la que nos hace movernos”, le dice. Más adelante Tapia se pregunta: “¿Cuándo empezaré a vivir mi propia vida?”. Respuesta: somos animales indirectos. Cita: “Sólo aprendemos a vivir, todos, en el momento en que ya no esperamos nada, pues no se habita un presente concreto y vivo, sino un futuro lejano e insípido. (…) Porque el ser humano es una criatura que ha perdido lo inmediato. De ahí que sea un animal indirecto”. Emile o Emilio Cioran. Y hablando de animales hablando de animales, traigo a colación los “animales teóricos”, de la filósofa Carla Cordua, que son los animales protagonistas de los relatos de Kafka, los cuales desde esa condición animalesca se plantean temas profundamente humanos, como muchos de los que están en este libro.

Encontramos una microfísica del poder (MP), dentro y fuera de la pantalla de cine, que se va extendiendo reticularmente en todos los personajes. Y qué es, según Focault, la MP: “los mecanismos de poder que se han incardinado en los cuerpos, en los gestos, en los comportamientos” y sobre todo se han “incepcionado” en la mente de Tapia, decoherencia, microfísica cuántica del poder.

Y también existe mucha, pero mucha, hiperrealidad, “como un mar pornográfico”, canta Greg Graffin de Bad Religion. El porno está, sobre todo hoy con las nuevas tecnologías, digital y fisiológicamente “a la mano”, en todo lugar y momento. Y lo que quieras, como alguna vez buscó un primo mío, en los albores de internet: “www. echarcachita .cl”… sin resultados, hoy día no sé, capaz que aparezca algo.

Eduardo Cohen, artista mexicano nos dice: “La obscenidad del sexo y el hiperrealismo del objeto son pretensiones ambas de verdad total. (…) La pornografía representa un ataque frontal a nuestras pulsiones, intenta secuestrar nuestros deseos y violarlos. No aspira a nuestra complicidad, la da por descontada (….), la vuelve prescindible”. Simulacro de lo real. Tapia vive en una realidad, digamos “súper real”, con muy pocos filtros, está al límite de lo “híper”, eso + las películas diarias del cine = hiperrealidad constante. Es para volverse loco, que ni océanos de vino ni de cervezas podrán evadir, es autodestrucción pura, una especie de embriaguez paradójica, te emborrachas para hacerte más lúcido de lo que quieres escapar.

Quizá por eso el protagonista se queje de que “demasiadas películas porno me han ido achicharrando la creatividad”. Esas del “porno vacío y sin estética”.

Cuando estaba terminando de leer, me pregunté: ¿qué música tiene este libro?, y en la radio sonaba la canción Tender de Blur, y dice: “Suave es mi corazón / Mi vida, metiendo la pata estoy / Señor necesito encontrar / Alguien que mi mente pueda curar”. ¿Por qué justo en ese momento?… destino o “una serie arbitraria de coincidencias”. También podríamos llamarle apofenia o serendipia. La cuestión es que me imaginé a Damon Albarne y los demás tocando Tender en el cine, con una porno atrás en la pantalla, a los personajes de pie participando en los coros, mientras la pareja protagonista bailaba románticamente.

Siendo más literal, la banda sonora podría haber sido perfectamente una larga serie de “orgasmos fingidos”. Aquí tenemos otro concurso: adivinen cuántas veces menciona el libro “orgasmos fingidos” y tendrán un premio, imaginen cuál… sí, ese mismo, cortesía del propio autor.

Por último, algunas frases que me gustaron:

“Todos los muertos terminan transformándose en literatura”, hasta cuándo, hasta que sean olvidados, se plantea. La segunda muerte hindú, el “Moksha”.

“Esperando el apocalipsis en nuestro búnker de cristal”. De cerveza cristal?

“… y entonces algo se abre, algo se desbloquea y por fin reviento en olas de llanto negro y sombrío…”. Compuertas?

Para terminar, pasemos del hiperrealismo al realismo sucio. Bukowski es clasificado dentro de esta tendencia literaria, nos guste o no, es producto del afán taxonómico que tenemos los seres humanos. Los hijos enfermos de humanidad.

“Labios Ardientes”, Emilio Ramón, no sé si serán clasificados de realismo sucio, me da igual, lo que me importa es la locura, la enfermedad, no cuantificada ni cualificada del autor sino del contexto en que nos situamos, Chile, Santiago, laboratorio cultural del neoliberalismo, corrupto y abusivo; experimento social del capitalismo, salvaje y caníbal. Los niveles de patologías mentales, de neurosis social – normalizada y naturalizada -, y el consiguiente abandono de la salud mental (pública) o el encarecimiento de ésta (privada), en los cuales vivimos, son para estar enfermos y Emilio no es inmune a ello, ni muchos de nosotros. Y saben, está bien que así sea, según el escritor indio, Jiddu Krishnamurti: “No es saludable estar bien adaptado a una sociedad profundamente enferma”. Si el director de cine Spike Jones nos preguntase “dónde viven los monstruos”, le responderíamos: en Santiago.

Hiperrealismo Sucio. Quienes han leído a Dan Fante pueden decir que es el hijo enfermo de John Fante, su padre, también escritor; así podría decirse que si Bukowski fuese el padre literario de Emilio Ramón, el diagnóstico sería: el mismo. Pronóstico: buena literatura. Gracias.

LPBenavides

Texto: Derechos reservados. © LPBenavides. 2016
Portada: Derechos reservados. © Emilio Ramón. 2016
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2 comentarios en “El hijo enfermo de Bukowski. Presentación de…

  1. La descripción del libro parece ser tan vertiginosa como el mismo libro en sí. Dan ganas de leerlo el libro.

    Por un momento creí estar leyendo a Salinger en El Guardián entre el centeno. Por la forma de escribir esta nota.

    Saludos

    Me gusta

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