MORFOPUNK por Daniel Hidalgo

Texto leído por el escritor Daniel Hidalgo en el lanzamiento del libro (video):

«El subtítulo de Morfopunk, libro de relatos de Pogo que hoy nos convoca, es «Historias cotidianas de un futuro inaceptable«, desde la ignorancia, uno podría aventurarse a pensar en que se trata de otro libro de anticipación, digamos, de manera más tradicional, de ciencia ficción. Y aunque es cierto, en estos relatos uno encuentra los grandes tópicos del género, particularmente distopía y ciberpunk; es también muchas otras cosas más. Como no estoy aquí para hablar desde la ignorancia, porque de esos ya hay muchos en todas partes, voy a hablarles desde una certeza. Este no es un libro más de ciencia ficción, sino que es un libro de ciencia ficción escrito por Pogo, con todo lo que eso implica. Es en esa voz, la de Pogo, en la que todo cobra un sentido distinto. Pocas veces el ciberpunk es tan punk, rabioso, nihilista y callejero como en estos relatos, e intuyo que es dado a esa presencia autoral que, como las historias más logradas de su tipo, y quizá estoy pensando exclusivamente en J. G. Ballard, en este sentido, este libro no nos habla del futuro, de cien años más como nos cuenta tramposo desde el comienzo, ni se obsesiona con el coa tecnológico, ni se agota adivinando cómo será la catástrofe de ese futuro, sino, lo que Morfopunk hace es hablarnos del desastre del presente. El primer libro del 2021, un libro post la gran revuelta de octubre, publicado en mitad de una pandemia. Incluso, aunque haya sido escrito antes.

Sin ánimo de spoilear, partamos diciendo que para estos cuentos el mundo se acabó. No hay más. El ser humano se ha deshumanizado y agotado todos los recursos naturales, golpeados por diversas pandemias tóxicas, se ha entregado a la violencia como forma de supervivencia, en un sistema que prohíbe la fiesta y el rock and roll, una sociedad dividida entre grupos militares y revolucionarios, que se debaten entre la resistencia y el sometimiento, y que ha perdido la fe en prácticamente cualquier cosa que no sea esquivar la bala. Claro que, en Morfopunk, no vemos al mundo entero en su ocaso, sino que a una diminuta parte de él: SantiagoPaís, reconvertido su centro en la Zona D, sector de guerrilla urbana, tráfico y pandillas, y sus alrededores, como el Domo, en donde habita la clase media que se rehúsa a compartir sus pocos privilegios, también hay por ahí un Valparaíso que ha sido devorado por sus olas. En Morfopunk la lucha de clases está completamente desatada, decidida a ser la última batalla que demos como especie, como el epílogo de mierda de una humanidad vergonzosa y autodestructiva.

Pogo se obsesiona con la ciudad. Es en muchos sentidos, esta, una serie de relatos sobre la ciudad. No una ciudad glamorosa, para nada, sino todo lo contrario, una llena de escombros, rayados, de pasajes sucios y secretos, con olor a orina y humo, con personajes alcohólicos, rebeldes, desafiantes que no se casan con nada salvo con alguna caja de vino sintético. Esta es una historia de la urbe. Una historia de suela gastada, de zapatillas rotas, de sombras y peldaños, de avenidas, alamedas y edificios con hongos. Es por eso que los relatos se sumergen en ambiciosas descripciones, a veces a punta de pie de página, que arman esta ciudad, como si fuera un puzle cubierto de cenizas o un mapa a punto de deshacerse. En estas historias hay mucha calle.

En este sentido, Morfopunk podría ser una cruza entre la Australia desértica de Mad Max de George Miller, el Londres sucio y ruidoso de la película Syd y Nancy de Alex Cox, la agobiante ciudad de Los Ángeles de Blade Runner y el Santiago bombardeado, ensangrentado e intervenido militarmente de La Batalla de Chile de Patricio Guzmán. Porque si queremos catalogar estas historias como ciberpunk, es ciberpunk a la chilena.

Por esta ciudad, o los restos de esta, transitan los diversos personajes. Son mercantileros, colillas, klústers, punkamauris, movs policiales, otros armados de kalashnikovs, defendiendo su territorio y mostrando los dientes. Transitan por el Permafos, incluso a veces como deliverys o magas de colores, como veletas o tipos con traje bitechy. Todas estas palabras no son azarosas. Si antes decíamos que estas eran historias de la ciudad, agreguemos que además son historias sobre el lenguaje. Y acá es donde notamos el oído de Pogo, su experiencia como cantante, porque no falla. La melodía de sus conceptos, de sus frases, rabiosa como canción punk, pero también libre de cualquier tapujo. Son las palabras, los modismos futuristas, los que terminan creando ese mundo que no conocemos pero que nos susurra desde el borde de la página. Tal como este presente distópico”. Daniel Hidalgo

Más info:

https://santiagoander.wordpress.com/2021/01/16/morfopunk-lo-nuevo-de-pogo/

(Foto: DELM)

Derechos reservados. © Santiago-Ander Editorial. © Daniel Hidalgo. 2021

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